jueves, 13 de marzo de 2014

NIÑOS DE AHORA
 
CONSEJO: NO DISCUTAS CON LOS NIÑOS DE AHORA....
 
1.- Una niña le estaba hablando de las ballenas a su maestra. La profesora dijo que era físicamente imposible que una ballena se tragara a un ser humano porque aunque era un mamífero muy grande su grganta era muy pequeña. La niña afirmó que Jonás había sido tragado por una ballena.
Irritada, la profesora le repitió que una ballena no podía tragarse a ningún humano; físicamente era imposible. La niña dijo:
 
- Cuando llegue al cielo le voy a preguntar a Jonás.
 
La maestra le preguntó:
 
- ¿Y qué pasa si Jonás se fue al infierno?
 
La niña le contestó:
 
- Entonces le pregunta usted.
  
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 2.- Una maestra de preescolar estaba observando a los niños de su clase mientras dibujaban. Ocasionalmente se paseaba por el salón para ver los trabajos de cada niño. Llegó donde había una
niña que trabajaba diligentemente, y le preguntó qué estaba dibujando. La niña replicó:
 
- Estoy dibujando a Dios.
 
La maestra se detuvo y dijo:
 
- Pero nadie sabe cómo es Dios.
 
Sin pestañear, y sin levantar la vista de su dibujo, la niña
contestó:
 
- Lo sabrán dentro de un minuto.
 
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3.- Una profesora de catecismo estaba discutiendo los Diez Mandamientos con sus pupilos de 5 y 6 años. Después de explicar el mandamiento de 'Honrar a tu padre y a tu madre', les preguntó:
 
-  ¿Hay algún mandamiento que nos enseñe cómo tratar a nuestros hermanos y hermanas?
 
Un muchachito (el mayor de su familia) contestó:
 
- No matarás.
 
 
 
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4.- Una honesta niña de siete años admitió calmadamente a sus papás que Luis Miguel la había besado después de la clase.
 
- ¿Cómo sucedió eso? -Preguntó asombrada su mamá.
 
 - No fue fácil -admitió la pequeña señorita-, pero tres niñas me ayudaron a agarrarlo.
 
 
 
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5.- Un día una niña estaba sentada observando a su mamá lavar los platos en la cocina. De repente, notó que su mamá tenía varios cabellos blancos que sobresalían entre su cabellera oscura. Miró a su mamá y le preguntó inquisitivamente:
 
-  ¿Por qué tienes algunos cabellos blancos, mamá?
 
Su madre le contestó:
 
-  Bueno, cada vez que te portas mal y me haces llorar o me pones triste, uno de mis cabellos se vuelve blanco.
 
La niña asimiló esta revelación por un rato y luego dijo:
 
- Mami, ¿por qué TODOS los cabellos de mi abuelita están blancos?
 
 
 
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6.- Un niño de tres años fue con su papá a ver una camada de gatitos recién nacidos. De regreso a casa, le informó apresuradamente a su mamá que había dos gatitos y dos gatitas.
 
- ¿Cómo supiste eso? -Le preguntó su mamá.
 
- Papá los levantó y miró por debajo -replicó el niño-. Creo que allí tienen la etiqueta.
 
 
 
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7.- Todos los niños habían salido en la fotografía y la maestra estaba tratando de persuadirlos a cada uno de comprar una copia de la fotografía del grupo.
 
- Imaginaros qué bonito será cuando ya seáis todos mayores y digáis: 'Allí está Catalina, es abogada', o también 'Ese es Miguel, ahora es doctor'.
 
Sonó una vocecita desde atrás del salón:
 
- Y allí está la maestra. Ya se murió.

¡¡¡ La paz no me gusta nada!!!

 
Próxima a la celebración del día Mundial de la Paz, nos disponiamos en la asamblea de la clase de infantil a ir realizando los preparativos para esta efeméride.
La proxima semana vamos a realizar un día de fiesta: La fiesta de la Paz.¿Qué es la paz? Les pregunté, mientras observaba sus pequeños y brillantes ojos. Muchos de ellos me miraban con curiosidad sin atreverse a dar una respuesta. Otros, los más extrovertidos comenzaron sus argumentos:
"La paz es cuando estás callada y no molestas a mamá."
" Cuando no quieres jugar con nadie y quieres que te dejen sola, en paz"
Alejandro, un niño bastante ocurrente en sus intervenciones diarias, parecia molesto con el tema. Finalmente expresó su rechazo a seguir hablando del tema. " La paz no me gusta nada. No se porque es una fiesta.No me gusta."
Su respuesta me sorprendió y quise saber el origen de su argumento. "¿Por qué dices eso, Alejandro? ¿No te gusta la paz? le pregunté.
"No, nada." Afirmó muy serio.
"Qué es la paz para ti? Volví a preguntarle.
"La paz es donde te operan de las orejas. No es divertido" me contesto Alejandro recordando su estancia en el hospital madrileño donde le realizaron una operación hace tan solo unos meses antes de comenzar el colegio.

martes, 4 de marzo de 2014

¡No está!



En la animada charla del café la  profesora de infantil nos hacía sonreír mientras contaba el pequeño drama de uno de sus alumnos.
El frío del invierno había hecho que las mamás trajeran a sus hijos al cole literalmente forrados hasta las orejas: - Parecen croquetas-había comentado una de las compañeras. Después de colgar los abrigos empezó la actividad escolar. A media mañana, uno de los niños, de los más tímidos de la clase, se levantó en medio de las actividades y se dirigió corriendo al servicio. Como tardaba en volver, su maestra fue a ver que pasaba. 
Allí le encontró, frente al pequeño urinario, llorando a moco tendido: ¡No está! , ¡No puedo encontrarla...!; y mientras palpaba desesperadamente con sus manitas la entrepierna. La maestra se le acercó preocupada mientras preguntaba: - ¿Qué te pasa cariño?-. El niño la miró desconsolado mientras explicaba: - Es que no está aquí, no la encuentro...- La maestra le cogió suavemente por los hombros y le dio la vuelta despacio: Tras el asombro inicial, su gesto se tornó tierno, comprensivo... El niño tenía debajo de toda la ropa un mono sin aberturas de la cabeza a los pies. El niño intentaba  encontrar su colita para aliviar su necesidad de orinar y no acertaba a encontrarla;  inexplicablemente hoy no estaba al alcance de sus manos... ¡No estaba allí!
¿Cómo explicar su desolación? ¿Cómo mitigar el sentimiento de castración que le invadía? La maestra le ayudó delicadamente a desvestirse y  le consoló dulcemente. Después pudo orinar a gusto, aunque el susto tardó en pasarse. A la salida de clase, la maestra tuvo unas palabras con la madre. El niño contó luego que su mamá había metido el mono en un cajón y nunca lo iba a volver a sacar. 

jueves, 23 de enero de 2014

Cortapichas


Realizaba tareas de apoyo a dos alumnos de 5º EP en matemáticas. El tema de las fracciones le tenían cogido por los pelos y aún no entendían bien el concepto de fracciones equivalentes. Corregíamos un ejercicio donde les pedían expresar de forma más sencilla la fracción 80/400. Se trataba, en definitiva, de simplificarla.
Cuando uno se encuentra en esta situación ha de decidir entre enseñar rápidamente un proceso (a modo de algoritmo) que servirá para el caso concreto que tratamos pero que, a la mínima variante, será inservible si no han entendido el concepto implicado, o tomárselo con calma y explicar, utilizando gráficos y ejemplos, el concepto de de fracciones equivalentes (lo que supone 10-15 minutos, de aclaraciones que, a sus ojos, parecen fuera de lugar). Elegí la opción más pedagógica (la menos resultona).
Comencé a dibujar círculos, a dividirlos, colorear algunas partes... Definimos numerador, denominador... Tomamos una de los círculos fraccionados: sería una pizza: estaba dividida en 4 partes y compraríamos 3 de ellas. La fracción la identificaron rápidamente: 3/4. Cada uno nos comeríamos una parte grandecita de pizza (1/4). 
Pero, les dije, - ¿Y si el encargado de la pizzería se empeña en hacer los trozos más manejables y, divide las pizzas en 8 trozos (dividiendo en dos el trozo que nos toca a cada uno). ¿Cómo seria la fracción resultante? La respuesta no tardó en llegar: 6/8. ¡Bien!. Proseguí. Y si el pizzero coge el cortapichas...
Se miran entre ellos y se echan a reír...

Yo caigo en que, en medio de la disertación, he sustituido por anticipación la z  por la ch y el resultado les resulta divertidísimo. Me digo: -¡A lo hecho pecho! - Por un lado les explico que casi se aproxima más "picha" al sonido en italiano de "pizza" y por otro (¿No queríais caldo?:  pues tomad dos tazas) que yo he tenido muchas veces cortapichas en la mano y que no hay que asustarse... ¡Me miran divertidos e incrédulos! : - El profe está salido, o peor, está loco...- (piensan).
Yo sonrío y dejo pasar un rato gozando del equívoco que, a posta,  he provocado. Finalmente les informo de que el "cortapichas" es el nombre que, de pequeños, dábamos a "la tijereta", un pequeño insecto muy común que buscábamos bajo las piedras o cortezas, en lugares húmedos, y cogíamos con la mano sin miedo alguno.    

Los alumnos suspiraron aliviados. Yo aún tuve humor para llevar más allá mi  provocación: - ¿Y sabéis que hay un pájaro que se llama "chochín"?

miércoles, 8 de enero de 2014

"Mi hermano sacó un 12"


Alberto, un alumno genial, tiene un hermano igualmente genial. Esta familia parece agotar el frasco de la genialidad. Pero hay que ser justos, como decía el conocido inventor Thomas Alva Edisón "El genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración", "el secreto consiste en trabajar de firme".

Me lo contaba el pequeño Alberto, que ha sacado esta evaluación todos sobresalientes (y aseguro que merecidamente):
- Profe, mi hermano Rodrigo sacó un año un 12 en un examen.
- ¿Cómo puede ser eso -repliqué yo- si los exámenes son sobre 10 y sólo hay 10 preguntas?

Mi alumno sonrió y mirándome pícaramente contestó:
- Había estudiado el examen y se lo sabía muy bien. Lo terminó enseguida y como se aburría se inventó preguntas y las fue respondiendo, así hasta que recogieron. Cuando el profesor lo vio le puso dos puntos más por las preguntas añadidas.

¡Bravo por el hermano y por su profe!

domingo, 1 de diciembre de 2013

Palabras...


Son tres y siempre los mismos. Cuando llega un recreo lluvioso o surge un momento libre, de esos en que su profesora les dice: -¿Habéis acabado ya?, pues coged un libro y poneros a leer-, se dirigen contentos a las estantería y cogen el diccionario.  Excitados, se sientan juntos en la mesa de uno de ellos y empiezan a hojearlo con atención. Al poco empieza las risotadas. Se miran entre ellos excitados y cómplices. Se parten de la risa y siguen buscando. Cuando realizan algún descubrimiento espectacular se dirigen corriendo a la mesa de la señorita y le dicen: - ¡Seño, está la palabra "caca"!-  y la miran expectantes esperando ver su rostro escandalizado. La seño, impasible, les dice: - ¡Claro, "caca" es una palabra y el diccionario trae las palabras; esas y muchas más: todas!-  Espoleados por la respuesta vuelven corriendo al pupitre. Al poco descubren "pedo" (más risas), luego realizan búsquedas más audaces: "puta",  después "cabrón" y vuelven a desternillarse al leer su significado... Como si hubieran encontrado un libro prohibido corren a enseñárselo a la profesora: - ¡Seño: que  pone "cabrón"!-
La maestra, que lleva tiempo observándolos, les repite con naturalidad: - "También es una palabra,  así que también tiene que estar en el diccionario"...
¡Qué deliciosa situación! ¡Qué infantil homenaje al humilde y denostado diccionario, que hallado como un tesoro en la casualidad de un momento de ocio deviene en un libro excitante e iniciático en sus mentes infantiles.  ¡Y qué premio a su curiosidad! Esos niños aprenderán para siempre a descubrir las más preciosas gemas enterradas en los estratos, aparentemente anodinos, de los diccionarios.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Disfrazarse de sospechoso

La familia ve la televisión en la penumbra del salón, tras la comida. En el telefilm vespertino la protagonista trata de escapar de los malvados que la acosan. Entra en casa y rebusca en el ropero algo con que disfrazarse para eludir el cerco. En la siguiente escena aparece saliendo por la puerta con  gafas oscuras, sombrero y gabardina... Jorge, mi sobrino de 7 años, comenta sorprendido a su padre: ¿Pero... por qué se disfraza de sospechosa?

Podría dejarlo aquí. pero la perspicacia de mi sobrino me ilumina y no me resisto a extrapolarla a la realidad política del momento: Rajoy, en el caso Bárcenas ¡se disfraza de sospechoso!. Me ha dado una idea genial para los próximos carnavales.

y se puede completar el desfile con algunos temas relacionados....